Pecados del desierto 3
Luna Roja
Pecados del desierto
Recuperado y adaptado de la tradición oral de multiples poblaciones cercanas a la zona. Todas solicitaron que no se revelara su identidad.
Capítulo 3. El dios arrepentido.
Era un dios ya
olvidado. Sin sexo, rostro ni origen.
No el más
poderoso, pero lo bastante para haber mantenido de forma prospera su región del
desierto, donde daba más importancia a la conducta de sus habitantes que a sus
tributos.
Luego llegó el
nuevo Dios de Oriente,
Era demasiado fuerte, demasiado terrible, su
imperio estaba erigido sobre las cabezas de demasiados dioses menores, como
para tener oportunidades contra él. Promulgaba, además, los mismos principios
morales que él se había preocupado por mantener los milenios y eones
anteriores.
Tranquilo se
sometió a un sueño tranquilo y se selló a sí mismo en la protección del templo.
¿Qué podría pasar?
Pasó mucho,
paso la marginación de aquellos que creían en otros dioses, distintos a él o al
nuevo.
Paso el
florecimiento de la corrupción, introducida por las autoridades del reino
central pero absorbida y convertida en una tradición local.
Pasaron los
abusos policiales que Lun’a conocía muy bien.
Pasaron
familias como la de Lun’a, caídas en la miseria a causa de la codicia ajena.
Pasó esa niña, que oso robar al dios de su
tierra y que debía ser castigada, pero a la que no podía evitar tenerle cierta simpatía.
Debía hacer algo por ella, aunque representaba todo lo que despreciaba.
Dependiendo de a quien le preguntes, ese día la salvó… o la condenó.
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